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Marrakech en cuatro días: todo lo que necesitas saber para conocer la ciudad a fondo

Situada al sur de Marruecos, la ciudad imperial de Marrakech ofrece mucho más que sus monumentos. La visita es una auténtica experiencia repleta de olores, colores y sabores que embriagan al viajero desde el momento que pisa sus calles.

Joaquín Montaño

Joaquín Montaño

Lectura de 12 minutos

Marrakech en cuatro días: todo lo que necesitas saber para conocer la ciudad a fondo

Plaza Djemaa el Fna | ©Tom Tiepermann

Visitar Marrakech en cuatro días te va a permitir conocer todos los atractivos de Marrakech, desde su Medina hasta los jardines de Menara, pasando por sus zocos y, por supuesto, por la plaza Jamaa el Fna. Además, tendrás tiempo para realizar alguna excursión que te lleve a alguna de las mágicas localizaciones que se encuentran en sus alrededores.

La primera impresión del viajero que llega a Marrakech es de caos y desorden, con sus callejuelas repletas de locales y turistas, vendedores con sus puestos, ruido por todas partes, colores y sabores. Sin embargo, es todo ese ambiente el que convierte a la ciudad en un lugar mágico e irrepetible, capaz de atrapar cada año a miles de visitantes.

Día 1: sumérgete en los zocos y disfruta del ambiente de Jamaa el Fna

Recorriendo un Zoco de la Medina | ©Omar Bárcena
Recorriendo un Zoco de la Medina | ©Omar Bárcena

La llegada a las calles de Marrakech, con sus aglomeraciones, vendedores, ruido y olores puede hacer que algún visitante se sienta algo incómodo. Mi consejo es que trates de mantener la mente abierta y que emprendas el viaje con ganas de dejarte llevar por la incomparable atmósfera de la ciudad.

Normalmente, Marrakech es una ciudad segura, pero, como en todo destino, siempre es conveniente tener en cuenta algunos consejos de seguridad para viajar a Marruecos.

Una buena forma de conocer la medina y alguno de los principales atractivos de Marrakech, al menos hasta que controles la ciudad, es contratar alguno de los muchos tours guiados que allí se ofrecen. Con tu guía no solo tendrás más información sobre lo que estás viendo, sino que también te irás haciendo con los secretos que esconde la ciudad.

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Adéntrate en el zoco

Para empezar el viaje, nada mejor que hacerlo al estilo marroquí: con un té de menta en alguno de las cafeterías cercanas a la plaza Jamaa el Fna. Así, no solo tendrás tu primer contacto con la gastronomía de Marruecos, sino que podrás ver el ambiente que empieza a crearse en la plaza.

Cuando termines, da una vuelta por esa misma plaza. Con suerte, ya se habrán instalado algunos de los muchos vendedores que acuden cada día a ella, al igual que los tatuadores de henna, los malabaristas, los cuentacuentos o los encantadores de serpientes.

Después de este primer contacto con el lugar más icónico de Marrakech, al que volverás más tarde, llega el momento de adentrarse en el zoco de la ciudad para vivir una de las experiencias más intensas de todo tu viaje.

Lo mejor de acudir temprano es que el laberinto de calles que forman el zoco aún no se encuentra del todo abarrotado. Esto te permitirá recorrerlo de manera más cómoda y ver toda la mercancía que allí se expone, desde babuchas hasta telas de todo tipo, pasando por alimentos, babuchas, venta de especias, cerámica o objetos de hojalata.

Es posible que, a pesar de la hora, el paseo por los distintos sectores del zoco (divididos según el tipo de productos) te resulte agotador. Si ese es el caso, siempre puedes contratar alguno de los tour organizados que recorren la zona y te ayudan a comprar. Es imprescindible regatear con el vendedor a la hora de comprar algún producto.

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Mezquita Koutoubia y su minarete

Esta mezquita es la más importante de todo Marrakech y su minarete, de unos 70 metros de altura, sigue siendo el punto más alto de la ciudad.

El interior, por desgracia, no puede ser visitado por los no musulmanes, pero esto no impide que la decoración del minarete y del exterior de la llamada mezquita de los libreros (traducción de su nombre del árabe) merezca una parada, al igual que su cuidada arquitectura.

Descanso y comida

Después de unas horas recorriendo el zoco y otras parte de la medina es el momento para tomarse un merecido descanso y reponer fuerzas.

Aunque la zona está llena de locales para comer, algunos de los más recomendables son el Bazaar Cafe, el Atay Cafe o el Cafe Clock, donde, si te atreves, puedes probar una hamburguesa de carne de camello.

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Entra en el Museo Dar Si Said

Recorriendo el Museo Dar Si Said | ©Marrakech Riad
Recorriendo el Museo Dar Si Said | ©Marrakech Riad

Es posible que Marrakech sea más conocida por su plaza y por su cercanía al desierto, pero sus edificios antiguos y sus colecciones de arte no desmerecen lo anterior.

El siguiente punto que se va a visitar, aún dentro de la medina, es Museo Dar Si Said.

En el caso de este museo, la exposición está compuesta por objetos de la cultura bereber, además de alfombras, textiles o muebles. Por otra parte, Dar Si Said se encuentra ubicado en un antiguo palacio del siglo XIX con un bonito patio interior. No te pierdas tampoco la delicada decoración de sus puertas de madera.

Mellah: el antiguo barrio judío

En el siglo XVI, varios grupos de judíos expulsados de España y Portugal recabaron en Marrakech en busca de refugio. En la ciudad roja se instalaron en su propio barrio, la Mellah.

La comunidad judía ha ido disminuyendo con el paso de los años, pero el barrio todavía conserva una atmósfera diferente a la del resto de la ciudad. De calles estrechas, es muy interesante pasear por ellas descubriendo algunos de sus atractivos.

Además de pasear por el barrio, ningún viajero debería perderse una visita al cementerio judío y a la sinagoga sinagoga Salat Alzama.

Atardecer en Jamaa el Fna

Para finalizar este intenso primer día como se merece hay que dirigirse de vuelta a Jamaa El Fna, declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco.

Antes de bajar a la plaza puedes buscar sitio en alguna de las terrazas que la rodean y contemplar desde allí el atardecer mientras saboreas un té o un café. Desde ese lugar también podrás ver cómo el ambiente de Jamaa el Fna se transforma y comienzan a instalarse un gran número de puestos de comida.

La música y las actuaciones de los artistas callejeros le dan a la plaza un ambiente mágico que cautiva a todos los visitantes. Si has ido con niños a Marrakech, te aseguro que disfrutarán con la experiencia.

Si lo deseas, puedes escoger entre los puestos de comida que se instalan en la plaza el que más te llame la atención. Por el contrario, si prefieres algo más tranquilo, en los alrededores destacan locales como el Nomad.

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Día 2: vuelve a la Medina para recorrerla con calma

Palacio de la Bahía | ©Jorge Láscar
Palacio de la Bahía | ©Jorge Láscar

Con la experiencia adquirida durante el primer día es probable que ya sepas cómo moverte mejor por Marrakech. Aunque si lo prefieres puedes contratar algún otro tour que recorra la medina para que te muestre todo lo que hay que ver y hacer allí, el siguiente recorrido también puedes hacerlo sin problemas por tu cuenta.

Disfruta del Palacio Bahía

El día va a comenzar temprano con la visita a uno de los edificios más bellos que puedes encontrar en Marrakech: el Palacio Bahía. Se trata de uno de los monumentos más visitados en la ciudad, por lo que es conveniente llegar a una hora que te permita evitar las aglomeraciones para verlo más tranquilo.

El Palacio Bahía fue construido en el siglo XIX con la intención de que fuera el edificio de ese tipo más grande del mundo. Aunque superado por otros palacios del mundo, no cabe duda de que su arquitectura, su patio amarillo y azul repleto de plantas aromáticas, sus mosaicos y la decoración de sus columnas lo han mantenido como uno de los lugares imprescindibles de conoce en Marrakech.

La entrada es de pago y el único problema que se encuentra es la falta de información en español. Esto hace que muchos turistas prefieran visitarlo con un guía para disfrutar más de la visita.

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Busca las vistas desde el Palacio El Badi

Otro edificio muy interesante de visitar en Marrakech es el Palacio El Badi. Este data del siglo XVI y gran parte de su estructura se encuentra en ruinas, aunque desde hace años se están realizando excavaciones en la zona. Según las crónicas, en su época contaba con más de 300 habitaciones, todas decoradas con cristal, turquesas y oro.

Aún en pie permanecen algunas habitaciones y su extraordinario patio. El lugar también esconde en una habitación el minbar (púlpito) de la mezquita Koutoubia, además de una bonitas vistas de la ciudad desde las murallas,

Tras dejar el palacio te recomiendo que pasees un rato con la zona y que te tomes un descanso en alguna cafetería del Jardin Sidi Ahmed El Kamel.

Tumbas saadíes, una de las joyas de Marrakech

Una de las joyas de Marrakech son las Tumbas saadíes. Aunque menos conocidas que otros de sus atractivos, este pequeño complejo funerario esconde maravillas en su interior.

Entre otros aspectos, las tumbas estás consideradas como uno de los mejores ejemplos de la tradicional arquitectura marroquí. Construidas por el sultán Al Mansur, permanecieron escondidas durante siglos después de que otro sultán mandara tapiarlas.

No fue hasta 1917 cuando fueron redescubiertas, dejando a la vista el mármol y el oro con el que habían sido construidas. En su interior encontrarás un pequeño patio con las tumbas de personajes secundarios, aunque lo que más destaca en la llamada Sala de las 12 Columnas, en la que se encuentra enterrado el propio Al Mansur.

Después de esta visita es posible que haya llegado la hora de comer. En la zona encontrarás varios sitios interesantes, entre los que te recomiendo la agradable terraza del Kasbah Cafe.

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Madraza Ben Youssef

En el Medersa Ben Youssef | ©Lundeux
En el Medersa Ben Youssef | ©Lundeux

La Madraza (o Medersa) Ben Youseef era una antigua escuela islámica que llegó a contar con más de 900 estudiantes. Hoy en día es considerada como uno de los más interesantes lugares que visitar en la ciudad debido a la belleza de su arquitectura.

En su centro, como es habitual es los antiguos edificios marroquíes, se encuentra un patio con una fuente. A su alrededor se pueden ver varias habitaciones construidas con cedro y estuco y adornadas con azulejos de varios colores.

Es también muy interesante la sala de rezos, ya que su decoración con piñas y palmeras es una de las más exuberantes de la ciudad.

Koubba Ba’Adiyn

Este edificio coronado por una cúpula fue construido en el siglo XII por Ali Ben Yussef, el segundo rey almorávide. Se trata del único ejemplo que queda en la ciudad de la arquitectura de ese periodo y, además de su valor estético e histórico, es una buena muestra de cómo se almacenaba agua en aquella época.

La mejor forma de ver este monumento es descender hasta su base y colocarse bajo la cúpula. Es ahí donde podrás ver mejor su extraordinaria decoración. Antiguamente, en esa base había un estanque con una fuente.

Museo de Marrakech

Todavía en el centro de la medina hay una parada interesante antes de dar por terminada la jornada.

Es el Museo de Marrakech , con entrada de pago. Como ocurre en otros lugares de la ciudad, es un buen sitio para visitar con guía, ya que la información sobre lo que estás viendo no es demasiada y no podrás entender la función de buena parte de la colección.

De todas maneras, el propio palacio en el que se encuentra ubicado el museo es realmente impresionante y vale la pena pagar solo para verlo. Destaca su patio central, en el que segura te quedarás un rato admirando todos sus detalles.

Para terminar el día te recomiendo que acudas a algún local en el que, además de cenar, puedas ver un espectáculo de danza del vientre. Uno de los más populares es Le Narwama, situado cerca de Jamaa El Fna.

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Día 3: Excursión a Essaouira

Las olas batiendo las murallas de Essaouira | ©Doug Knuth
Las olas batiendo las murallas de Essaouira | ©Doug Knuth

Desde Marrakech hay un gran número de excursiones organizadas que te van a permitir conocer el desierto de Marrakech, la cordillera del Atlas o localidades tan impresionantes como Essaouira. Para este tercer día te propongo viajar a esta última ciudad para disfrutar de sus atractivos.

Aunque puedes ir de Essaouira a Marrakech por tu cuenta, lo cierto es que un tour te va a permitir aprovechar mucho mejor el tiempo y no tener que preocuparte por ajustar los horarios de transporte.

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Essaouira

La mayoría de los tours que llevan a Essaouira salen muy temprano desde Marrakech para poder aprovechar bien el día. La distancia es, aproximadamente, de unos 160 kilómetros y durante el trayecto disfrutarás de unos impresionantes paisajes naturales.

Tras llegar a Essaouira podrás recorrer sus calles llenas de encanto y con un ambiente mucho más tranquilo que el de Marrakech. Además, podrás visitar alguna cooperativa en la que se produce el famoso aceite de argán.

El puerto de Essaouira, coronado por un cañón de bronce, es el punto más icónico de la ciudad. Otros puntos de interés, más allá de la belleza de sus casas de color ocre, son la plaza Moulay el Hassan y los zocos.

Sin embargo, no hay nada como perderse por sus estrechas calles descubriendo en cada rincón un lugar lleno de interés.

La comida, que suele estar incluida en estos tours, se realiza en un restaurante local. En estos, a la tradicional comida marroquí que puedes encontrar en los restaurantes de Marrakech se le suman muchos platos elaborados con marisco y pescado.

Cena en el Kafe Merstan

Es bastante probable que al regresar a Marrakech te sientas bastante cansado, sobre todo si tu excursión ha incluido un paseo en camello. Dependiendo de tu estado, puedes optar entre cenar en tu hotel si ofrece esa posibilidad o comer algo en alguno de los locales de moda.

Un lugar muy agradable es el Kafe Merstan, cuya bonita terraza te va a permitir relajarte después de un día tan intenso.

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Día 4: despedida de la ciudad entre jardines y un buen masaje

Camellos para el recorrido en Marrakech | ©Jaume Pera
Camellos para el recorrido en Marrakech | ©Jaume Pera

Las actividades para este último día de estancia en Marrakech estarán muy determinadas por la hora de salida del avión de vuelta, ya que no será lo mismo tener que ir al aeropuerto de Marrakech justo después de comer que si, con suerte, este no sale hasta la mañana siguiente.

A pesar de esto, el itinerario propuesto es bastante completo. Comienza con una interesante visita a la zona del Palmeral, donde puedes montar en camello. Después, se puede comer en la ciudad moderna y recorrer algunas de sus avenidas y el jardín cercano.

Palmeral

La zona del Palmeral de Marrakech, a unos 10 kilómetros de la Medina, se ha convertido en uno de los centros turísticos de la ciudad. A pesar de eso, el ambiente aún conserva parte de la magia gracias a sus más de 100.000 palmeras y sus árboles frutales.

Para ir a este lugar puedes negociar una tarifa con un taxista (algo que forma parte de los consejos más básicos para visitar Marrakech). Si prefieres no complicarte, desde la ciudad salen varios tour organizados que incluyen la visita a alguna aldea de la zona.

Dependiendo de cómo hayas ido y de tu interés por la zona, allí vas a encontrar varios restaurantes donde tomar un buen té o un típico almuerzo bereber.

Contrata tu paseo en camello por El Palmeral

Gueliz: el Marrakech moderno

De vuelta a la ciudad os aconsejo que deis una vuelta por Gueliz, el llamado “barrio europeo”. Construido por los franceses durante el protectorado, su urbanismo sigue la estructura de los grandes bulevares parisinos, con la Avenida Mohammed V como eje central.

A pesar de que esa avenida de 3 kilómetros de largo llega hasta la medina, el ambiente en las calles es radicalmente diferente.

Si no has comido en el Palmeral, en Gueliz vas a encontrar una gran cantidad de opciones y podrás elegir entre restaurantes de comida marroquí y otros con una oferta más occidental.

Jardín Majorelle

Jardín Majorelle | ©Kamal Hammadi
Jardín Majorelle | ©Kamal Hammadi

Cuando llegues al siguiente punto de interés vas a pensar que has encontrado un oasis dentro de la ciudad de Marrakech, especialmente si has viajado a Marrkech en verano.

El Jardín Majorelle, creado por un pinto francés del mismo nombre, es el mayor de toda la ciudad. En su interior, además de los propios jardines de estilo art decó, puedes encontrar un interesante museo, pero solo pasear por sus senderos ya vale la pena.

El último (o penúltimo) té de menta

De regreso a la medina, concretamente al fascinante zoco de las especias, te aconsejo que entres en el Cafe des Épices, uno de los favoritos de los viajeros que llegan a la ciudad.

Además de dar una última vuelta por esa zona del zoco y realizar las últimas compras, la terraza de la cafetería ofrece unas increíbles vistas de la ciudad y de la cordillera del Atlas. Posiblemente, no hay mejor manera de despedir el viaje.

Un buen masaje en un hammam antes de regresar

Si tienes tiempo y quieres volver a casa relajado deberías probar a acudir a un baño tradicional árabe, el hammam. En Marrakech vas a encontrar una gran oferta de ellos, pero te aconsejo que acudas a uno mixto que ofrezca todo lo necesario para disfrutar de la experiencia.

Entre los más populares se encuentran Les Bains de Marrakech, Heritage Spa y el Kennaria Hammam, además del muy recomendado por los más jóvenes Rosa Bonheur.

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