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Marrakech en tres días: tours, monumentos y visitas que no te puedes perder

Tan cercano y, a la vez, tan lejos de la península, Marruecos atesora múltiples atractivos para visitarlo, como sus desiertos, las montañas del Atlas o varias ciudades impresionantes. Entre ellas, imprescindible, destaca Marrakech.

Joaquín Montaño

Joaquín Montaño

Lectura de 10 minutos

Marrakech en tres días: tours, monumentos y visitas que no te puedes perder

Vista de Marrakech | ©MAX LIBERTINE

Tres días en Marrakech son suficientes para todo lo que hay que ver y hacer en Marrakech, además de realizar alguna excursión de media jornada. Recorriendo sus maravillosos jardines, las callejuelas laberínticas de su Medina, sus zocos y, por supuesto, la plaza Jamaa el Fna, el viajero se sentirá totalmente embriagado.

La ciudad roja es mucho más que sus edificios y lugares turísticos. Por encima de ellos se encuentra el ambiente que se vive en cada una de sus calles, incluidas las de la ciudad moderna o las de la Mellah, el antiguo barrio judío. Por todo esto, Marrakech fue nombrada Patrimonio de la Humanidad en la categoría de espacio cultural.

Día 1: de la plaza Jamaa el Fna a la medina de Marrakech

Plaza Djemaa el Fna | ©Boris Macek
Plaza Djemaa el Fna | ©Boris Macek

Por razones que no vienen al caso, la visita a Marrakech genera en algunas personas cierta incertidumbre. Para evitar esa sensación es recomendable tener en cuenta algunos consejos de seguridad en Marrakech, así como abrir la mente a las nuevas experiencias que se van a vivir.

En mi experiencia, lo más problemático que se puede encontrar es algún vendedor demasiado insistente o algún falso guía que intente que lo contrates.

Como comentaba en mi guía express para visitar Marrakech en un solo día, una buena opción para recorrer la medina, el zoco y otros atractivos de Marrakech antigua puede ser contratar un tour guiado.

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Explora la Medina

Para empezar la visita a Marrakech no hay nada mejor que recorrer la Medina de Marrakech. Esta parte antigua de la ciudad tiene alrededor de 1000 años de historia y está compuesta por una gran cantidad de calles, generalmente estrechas, por las que es muy sencillo perderse.

Cuando esté paseando por estas calles puedes llegar a sentirte un poco agobiado por la gran cantidad de gente que hay en ellas y por lo fácil que es perder el sentido de la orientación.

Además, no es raro que tengas que compartir la calzada con motos y carros tirados por burros que transportan mercancía. Está al tanto si escuchar gritar “Balek”, ya que es el aviso que indica que debes echarte a un lado para dejar pasar a alguien que vaya cargado.

Afortunadamente, la medina de Marrakech tiene algunos lugares en los que relajarse. Entre ellos destaca el llamado Jardín Secreto, un elegante palacio que se encuentra en el centro de la ciudad vieja. No dudes en detenerse aquí para tomarte un respiro mientras bebes algún té de menta en la cafetería.

Medersa (o Madraza) Ben Youssef, otra visita obligada en la medina

Otro atractivo imprescindible en la medina es la Medersa Ben Youssef, una antigua escuela islámica que llegó a contar con 900 estudiantes. La entrada es de pago, pero el ambiente de tranquilidad que se respira en su interior hace que valga la pena visitarla.

Los que conozcan la Alhambra de Granada encontrarán algunos parecidos con esta antigua escuela, sobre todo en su patio decorado con una fuente en su centro. También es interesante fijarse en los azulejos de las paredes, que dotan al conjunto de una belleza.

Pasea y compra por el zoco

Aún en la medina, este primer día te propongo dar una vuelta por el zoco para comprar algunos regalos. La aglomeración de gente es aún mayor en estas zonas que en el resto de la ciudad antigua y, además, se mezclan los compradores con los vendedores y los propios puestos en los que se expone la mercancía. ¡Recuerda que para comprar debes regatear con el vendedor hasta alcanzar un acuerdo con el precio!

En realidad, se podría decir que existen varios zocos diferentes, ya que se ve claramente que existen varias zonas dependiendo del tipo de producto que se venden. Así, vas a encontrar algunas calles en las que predominan las telas, otras en las que son más frecuentes los productos de hojalata y otras en la que se ofrecen alimentos.

De entre todas ellas, te recomiendo pasar por la plaza Rahba Kedima, la parte del zoco dedicada a la venta de especias, hierbas medicinales y cesterías.

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Primera visita a Jamaa el Fna

Por supuesto, en este primer día no puede faltar el lugar más icónico de la ciudad: la plaza Jamaa el Fna.

En esta primera visita vas a comprobar que esta plaza representa todo el espíritu de la ciudad. En ella verás desde puestos de zumo de fruta natural hasta cuentacuentos, sin olvidar a los malabaristas o a los encantadores de serpientes.

Come cerca de la plaza

En los alrededores de la plaza Jamaa el Fna vas a encontrar algunos restaurantes en los que comer para reponer fuerzas. De esta forma, podrás introducirte un poco en la comida marroquí, aunque si estás realmente interesado te recomiendo contratar uno de los tours dedicados a la gastronomía del país.

Si, finalmente, te decides por alguno de estos locales, intenta elegir uno que tenga vistas a la plaza, como el Dar Cherifa. Otro similar, pero sin vistas a Jamaa el Fna, es el Chez Ben Driss, en el que vas a disfrutar de buenos platos tradicionales a un precio razonable para la zona.

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Entra en el Museo Dar Si Said

Recorriendo el Museo Dar Si Said | ©Marrakech Riad
Recorriendo el Museo Dar Si Said | ©Marrakech Riad

Regresando al interior de la medina, el siguiente destino será el Museo Dar Si Said. Además de su colección, compuesta por textiles, alfombras y objetos pertenecientes a la cultura bereber, el propio edificio en el que está ubicado destaca por su arquitectura.

El museo se encuentra en un palacio del siglo XIX y cuenta con el típico patio marroquí, además de con unas puertas de madera bellamente decoradas.

Mezquita Koutoubia

La mezquita más importante de Marrakech es la Koutoubia ( “de los libreros”, en árabe). Desafortunadamente, su interior está vedado para los no musulmanes, por lo que hay que conformarse con contemplar su bella arquitectura, la decoración y, por supuesto, su famoso minarete.

Este último, de unos 70 metros de altura, recuerda de manera inmediata a la Giralda de Sevilla y sigue siendo el punto más alto de la ciudad.

Un atardecer y un té de menta en una terraza con vistas a Jamaa el Fna

Tras un día tan ajetreado, lo mejor que se puede hacer en este momento es regresar a la zona de Jamaa el Fna y buscar algunas de las terrazas desde las que se contempla la plaza.

En ellos puedes tomar un café o u té de menta y, al mismo tiempo, deleitarte ante el anochecer y fijarte en cómo cambia el ambiente de la plaza. Te recomiendo dos de estos locales: el Café Glacier y el L'Adresse Jemaa Al Fna.

Vuelta a Jamaa el Fna para cenar

Jamaa el Fna va transformándose a medida que cae la tarde. Los vendedores que la pueblan durante el día van siendo sustituidos por puestos de comida. Es, sin duda, un buen lugar para cenar algo a precios muy económicos.

Eso sí, la competencia entre los restaurantes al aire libre que se instalan es muy alta y no es infrecuente que intenten atraeros de manera que puede ser demasiado insistente. Un gran consejo para tu viaje a Marrakech es que mantengas la calma y te decidas por el lugar que más te llame la atención.

Día 2: excursión al Atlas

Montañas de Atlas | ©Spixey
Montañas de Atlas | ©Spixey

Después de haber exprimido la estancia en Marrakech durante el primer día, el siguiente estará dedicado a hacer una excursión a la espectacular cordillera del Atlas. A la vuelta, se puede dedicar un tiempo a relajarse en un hammam y recuperarse de haber montado en camello.

Excursión a la cordillera del Atlas desde Marrakech

Una de las excursiones más clásicas que se realizan desde Marrakech es la que conduce a la cordillera del Atlas. Aunque las vas a encontrar con diferentes duraciones, en este caso he elegido una que dure alrededor de 6 horas para poder pasar la tarde en la ciudad.

Esta excursión te va a llevar al desierto de Agafay y a las montañas del Atlas, por lo que podrás disfrutar de unos escenarios naturales totalmente impresionantes.

Además, también suelen pasar por varias aldeas pobladas por bereberes. En ellas podrás conocer algo de su forma de vida y de su cultura ancestral. La comida, incluidas en estas excursiones, se realiza en una casa bereber para que compruebes las diferencias que existen entre su gastronomía y la de Marrakech.

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Disfruta de baño y masaje en un hammam

Después de haber pasado todo el día en el desierto, lo mejor que se puede hacer al regresar a la ciudad es relajarse en un hammam, los baños tradicionales árabes.

Marrakech tiene una buena oferta de este tipo de locales, aunque te recomiendo que te decantes por alguno de los destinados a los visitantes. Aunque el precio es algo mayor que los que usan los locales, tienen la ventaja de ser mixtos y de proporcionar todo lo necesario para que la experiencia sea inolvidable.

Entre los más populares se encuentra Les Bains d’Orient Marrakech, pero tanto tu guía como en tu hotel te recomendaran algunos más sin problemas.

Día 3: del barrio judío a la zona moderna pasando por las tumbas saadíes y dos palacios

Palacio de la Bahía | ©Jorge Láscar
Palacio de la Bahía | ©Jorge Láscar

El último día de la estancia en Marrakech estará dedicado a algunos de sus monumentos que aún no has visitado. Algunos de ellos, como las tumbas saadíes, son realmente imprescindibles.

Por último, en el caso de que tengas que coger el avión este mismo día, aquí te dejo algunos consejos sobre cómo llegar desde Marrakech al aeropuerto.

Palacio de la Bahía

Este palacio es una de las visitas que nadie debe perderse durante su estancia en Marrakech, el Palacio de la Bahía. Si te es posible, durante tu camino hasta este lugar te recomiendo que hagas una pequeña parada en un plaza tan bella como interesante: la Place des Ferblantiers, llena de tiendas que venden objetos de hojalata.

Construido a finales del siglo XIX, solo hay que contemplar los jardines del palacio (especialmente el del pequeño riad interior) y el espacio en el que se encontraba el harén para comprender la importancia que tuvo en su momento.

Mellah: el lugar de refugio de los judíos

A corta distancia del palacio se encuentra el antiguo barrio judío de Marrakech. Su construcción está fechada en el siglo XVI, cuando grupos de judíos expulsados de España y Portugal encontraron refugio en esta ciudad.

El barrio, aunque ya con una escasa población judía, mantiene una esencia que lo diferencia de la medina. Sus estrechas calles esconden algunos rincones realmente interesantes, aunque te recomiendo que no dejes de visitar el cementerio judío y la sinagoga sinagoga Salat Alzama.

Tumbas saadíes

Para llegar a estas espectaculares tumbas, lo mejor es hacerlo desde fuera de las murallas y entrar por Bab Agnaou, la puerta que llevaba desde el exterior de la ciudad a la kasbah real.

Las tumbas, construidas por orden del sultán Al Mansur a finales del siglo XVI, fueron olvidadas durante siglos tras ser tapiadas por un sultán posterior. Tras ser redescubiertas en 1917, han pasado a ser uno de los principales tesoros de la ciudad.

Toda la arquitectura del complejo destaca por su cuidado diseño. En su primer patio se encuentran las tumbas de personajes secundarios, como guerreros o sirvientes. En uno de los edificios que rodean este patio se encuentra la parte más espectacular del complejo, la llamada Sala de las 12 Columnas. Es en esta en la que descansan los restos del propio Al Mansur.

Palacio El Badi

Cerca de las tumbas y justo al lado del Palacio Real se encuentran los restos del Palacio El Badi. Desafortunadamente, la mayor parte del mismo se encuentra en ruinas, pero aún vale la pena pasear por su jardín de los naranjos y por los estanques que han sobrevivido.

Por otra parte, desde los restos de sus murallas vas a poder contemplar algunas de las mejores vistas de la ciudad.

Come algo en el Café Kif Kif

Cominedo en el Café Kif Kif | ©Lauriane D
Cominedo en el Café Kif Kif | ©Lauriane D

Para, casi, despedirte de la comida marroquí, la zona que va desde el Palacio El Badi hasta el siguiente destino está bien nutrida de buenos restaurantes en Marrakech.

Seguramente, ya seas un experto en moverte por Marrakech, por lo que llegar a uno de ellos, el Café Kif Kif, no debería suponer un problema. Este local destaca por sus platos de tajine. Además de unos buenos precios, desde su terraza podrás tener unas excelentes vistas a la mezquita la Koutoubia.

Museo de Marrakech y Qoubba almorávide

Volviendo hacia el centro de la medina todavía hay dos breves paradas interesantes antes de llegar a la zona moderna de la ciudad.

En la primera de estas paradas, el Museo de Marrakech, te recomiendo que solo te detengas para asomarte a su estupendo patio central, con una belleza que lo hace altamente recomendable.

Cerca de allí se encuentra la Quobba almorávide, un edificio en forma de cúpula que constituye el último ejemplo de arquitectura de esa época de la ciudad. Es particularmente interesante su interior, en el que se encuentra un zoco denominado Souk Foudouq Ouarzazi.

Jardines de Menara

Las últimas horas de la estancia en Marrakech se van a dedicar a un par de zonas que se encuentran fuera del centro. La primera es la conformada por los extensos Jardines de la Menara, los más grandes de la ciudad.

Estos jardines, que tienen ocho siglos de historia, son un auténtico oasis en medio de Marrakech. De hecho, es una visita muy popular entre los locales que buscan escapar del bullicio que se vive en las calles de la ciudad.

Cenar en la zona moderna

Dependiendo del tiempo que tengas, una buena idea para finalizar tu viaje puede ser caminar hacia la cercana zona moderna de Marrakech, el llamado barrio de Gueliz,

Esta zona fue construida por los franceses durante el protectorado y tiene en la plaza 16 de noviembre su centro neurálgico. A partir de esta plaza parten varias avenidas con un ambiente muy diferente al que puedes encontrar en la ciudad antigua.

Puedes aprovechar para cenar algo en Gueliz, ya que está repleto de restaurantes tanto de comida tradicional marroquí como de estilo occidental.

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