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10 lugares secretos de Roma

Si te apetece salirte del circuito más típico de Roma, toma nota de los lugares secretos que mejor esconde la ciudad. ¡Serás un romano más!

Alex Grande

Alex Grande

16 de abr. de 2021 • Lectura de 7 minutos

10 lugares secretos de Roma

Descubriendo los rincones de la ciudad | ©Cristina Gottardi

Más allá del Coliseo, el Vaticano, las plazas de impresionantes fuentes y las calles de rica opulencia, se esconde una Roma secreta, de rincones que el ojo del turista cualquiera no puede percibir.

Pero tú no eres un turista, tú eres una persona viajera y es por eso que estás leyendo estas líneas: para salirte del rebaño y encontrar las joyas perdidas de la Ciudad Eterna. A continuación y en ningún orden en particular, 10 lugares ocultos de Roma a los que llegarás sólo si sabes encontrarlos:

1. Quartiere Coppedè

Una de las bonitas esquinas de este barrio | ©Flavia Curcuraci / Flickr.com
Una de las bonitas esquinas de este barrio | ©Flavia Curcuraci / Flickr.com

El barrio Coppedè de Roma es como entrar a un cuento de hadas metido a presión entre cuatro calles, en la esquina de Via Dora y Via Tagliamento. Hay un par de edificios muy bonitos y una plaza con una fuente, que aunque te sabrán a poco harán que la visita merezca totalmente la pena.

Una ventaja de esta zona es que al no ser tan conocida es un refugio de los turistas que abarrotan las calles de Roma, donde descansar y hacer algunas fotos muy bonitas a la luz del atardecer.

2. Piccola Londra

Casitas de colores en Piccola Londra | ©Tripadvisor
Casitas de colores en Piccola Londra | ©Tripadvisor

Ve a Piccola Londra sabiendo que te vas a enamorar de sus casitas al estilo de Notting Hill, solo que con la magia mediterránea de Roma. El nombre de este barrio significa, literalmente, Pequeño Londres, y se construyó a principios de siglo XX en un intento de modernizar Roma y adaptarla al estilo de otras ciudades europeas, y el contraste que ofrece este barrio con el resto de la ciudad es un testimonio de ello.

Piccola Londra son solo unas pocas calles ya que el proyecto del arquitecto Quadrio Pirani nunca llegó a ampliarse, pero podrás pasear por este inusual lugar de Londres en la Via Bernardo Celentano, justo al lado de Via Flaminia.

3. Basilica di Santo Stefano Rotondo al Celio

Podría elegir cualquiera de las cerca de mil iglesias de Roma para recomendarte, al fin y al cabo lo más seguro es que en tu viaje visites entre diez y veinte, pero la Basilica di Santo Stefano Rotondo al Celio es un lugar que no me puedo resistir a mencionarte.

Sinceramente, no hay rival para la Basílica de San Pedro. Pero esto no va de encontrar una basílica que compita con la de la Santa Sede: se trata de encontrar el lugar en el que otros ojos no considerarán, erróneamente, que merece la pena posarse.

Por su cercanía al Coliseo, la Basilica di Santo Stefano Rotondo al Celio es la que cumple perfectamente con lo que estamos buscando. Su arquitectura circular, su interior sombrío decorado con frescos de martirios, y su ambiente sepulcral crean una atmósfera que encontrarás en pocos lugares en Roma.

Para llegar a la Basilica di Santo Stefano Rotondo al Celio, lo mejor es andar desde el Coliseo aprovechando tu visita. Tardarás unos 10 o 15 minutos en llegar hasta la Via di Santo Stefano Rotondo 7. La basílica está abierta al publico de 10 a 13 horas y de 14 a 17 horas de octubre a marzo, y entre abril y septiembre el horario de tarde cambia para ser de 15 a 18 horas.

4. La cerradura de los Caballeros de Malta

Las vistas desde el
Las vistas desde el "agujero" de Roma | ©Wikimedia

El monte Aventino es una de las siete colinas de Roma, la que se encuentra más al sur de la ciudad. En los tiempos de la República romana, era lugar de residencia de muchos plebeyos de la ciudad, pero hoy es una zona de elegantes mansiones y jardines.

De estos jardines, hay uno que probablemente sea el favorito de muchos de los locales de Roma, el Giardino degli Aranci, o Jardín de los Naranjos. Antiguamente un huerto de monjes Dominicanos, este parque (de entrada gratuita) contiene un secreto ya no tan bien guardado de Roma, una cerradura a través de la cual se puede observar a lo lejos la cúpula de la Basílica de San Pedro.

Has leído bien, una cerradura de una puerta a través de la cual se puede observar una panorámica única del templo del Vaticano, lo cual además de brindarte una experiencia única te llevará a un paseo muy agradable en el que respirar el aroma de los naranjos y descansar del bullicio de la ciudad.

Podrás visitar el Jardín de los Naranjos desde las 7 de la mañana hasta el atardecer a lo largo del año, lo que significa que dependiendo de la época del año los horarios son de 7 a 18h de octubre a febrero, de 7 a 20h de marzo a septiembre y de 7 a 21 de abril a agosto.

Tanto por las vistas como por el paseo, la mejor hora para visitar el Jardín de los Naranjos es una hora antes del atardecer, aunque por ello encontrarás más afluencia de turistas.

5. Palazzo Doria Pamphilij

El interior del Palacio | ©Wikimedia
El interior del Palacio | ©Wikimedia

Este palacio es uno de los lugares que más desapercibido pasa de todo Roma. Está en el centro de la ciudad, cerca de la Fontana di Trevi, el Panteón y el monumento a Victor Manuel II, y por fuera es bonito, pero por dentro es toda una fantasía barroca y encierra un museo que puedes visitar, la Galería Doria Pamphilij.

La colección del museo pertenece a la familia que da nombre al palacio, con obras de arte de Rafael, Tiziano y Velázquez entre otros pintores, expuestos en una galería decorada con opulencia y lujo.

Un lugar en el que descansar del mundanal ruido de las calles romanas, especialmente en el interior del museo donde encontrarás un patio con columnas donde el sol luce de forma especial.

La entrada del museo Doria Pamphili cuesta 14 €, pero viene con audioguía. Abre al público de 9:30 a 19 horas los sábados, domingos, lunes y festivos, y de 11:30 a 23 los viernes. No hace falta decir que una visita nocturna a este palacio haría las delicias de cualquier romántico.

6. Parque de los Acueductos

El acueducto Aqua Claudia | ©Wikimedia
El acueducto Aqua Claudia | ©Wikimedia

Si has visto ‘La Grande Bellezza’ de Sorrentino, te sonará este parque de una de sus escenas, y si no, descubrirás por primera vez un lugar con el aire de una ruina del mundo antiguo, un parque cuya vegetación ha crecido entre los restos de una civilización perdida.

El Parque de los Acueductos es sin duda uno de los lugares más interesantes de Roma, especialmente al atardecer, que podrás ver enmarcado en uno de los arcos de los acueductos de Aqua Felix o Aqua Claudia, que aún se mantienen en pie en este parque.

Visitar el parque es totalmente gratuito y puedes llegar fácilmente desde el centro de la ciudad en la línea de metro A, yendo a las estaciones de Lucio Sestio o Giulio Agricola, que se encuentran a escasos minutos andando del Parque de los Acueductos.

7. Isla Tiberina

La Isla Tiberina | ©Massimo Virgilio
La Isla Tiberina | ©Massimo Virgilio

El río Tíber divide el centro histórico de Roma y el barrio de Trastévere, uno de los barrios más interesantes de la Ciudad Eterna. Sobre el río, pende el Ponte Cestio que conecta con la pequeña Isla Tiberina, encantadora y pintoresca, como una ciudad medieval en chiquitito, con sus viejos puentes y su iglesia.

En su día, albergaba un templo dedicado a Esculapio, el dios griego de la medicina, que se construyó para celebrar que la plaga había dejado de asolar Roma, y este templo es hoy uno de los hospitales más importantes de Roma.

Pasear por los alrededores de la Isla Tiberina fue uno de mis pasatiempos favoritos durante mi última visita a Roma, y volví una última vez antes de coger el vuelo de vuelta, además de que es uno de los lugares perfectos desde los que hacer un tour del Barrio Judío de Roma.

Durante el verano, la isla acoge el festival de cine Isola del Cinema. También hay bares, restaurantes y puestecitos de comida a lo largo de las orillas del río, lo que le confiere un ambiente festivo y sin duda memorable.

8. Moisés de Miguel Ángel

El Moisés de Miguel Ángel | ©Wikimedia
El Moisés de Miguel Ángel | ©Wikimedia

Durante tu visita a Roma vas a conocer a fondo el arte y genio de Miguel Ángel Buonarroti: la Piedad, los frescos de la Capilla Sixtina...pero no lograrás apreciar del todo su arte sin admirar con tus propios ojos el Moisés.

Situado en la Tumba del Papa Julio II en la basílica de San Pietro in Vincoli (en la plaza del mismo nombre), se trata de un conjunto escultórico cargado de decepciones: durante el transcurso de la creación de la obra, el papa interrumpió sus donaciones a Miguel Ángel y la que iba a ser una colosal obra de 40 esculturas se quedó en una escena en la que destaca la figura de Moisés.

Algo curioso de su imagen es que aparece cornada, siguiendo una tradición que según los historiadores deriva de una mala traducción de la Biblia, lo que hace que la luz que cae sobre el rostro de Moisés sea algo desconcertante.

9. Piazzale Giuseppe Garibaldi, en el Gianicolo

La fuente en lo alto del Gianicolo | ©Wikimedia
La fuente en lo alto del Gianicolo | ©Wikimedia

Otra de las localizaciones de la cinta de Sorrentino, ‘La Grande Belleza’, la Piazzale Giuseppe Garibaldi tiene un monumento al militar y político de mismo nombre, y una fuente maravillosa del siglo XVII, la Fontana dell’Acqua Paola.

Se encuentra en lo alto de la colina del Gianicolo, también conocida como la octava colina de Roma, y te ofrecerá unas preciosas vistas de la ciudad especialmente al amanecer o al atardecer.

10. Perspectiva de Borromini

Perspectiva de Borromini | ©Wikimedia
Perspectiva de Borromini | ©Wikimedia

Por último, llegamos a nuestra décima joya oculta de Roma: la Perspectiva de Borromini. Uno de los lugares más fascinantes de todo Roma, ubicado en un patio lleno de naranjos en el Palazzo Spada, es una ilusión óptica encargada por el cardenal Spada, una galería de 8 metros de longitud con una escultura dedicada a Marte, el dios romano de la guerra, que en realidad parece muchísimo más larga.

Este efecto, obra de la genial mente del arquitecto Giovanni Borromini, se creó empleando un suelo ascendente y un techo descendente, con columnas laterales que cada vez se van haciendo más pequeñas para simular el efecto de lejanía. Todo un pequeño espectáculo teatral muy propio de la estética del Barroco que merece la pena ver.

El Palazzo Spada se encuentra en la Plaza Capo di Ferro, 13, muy cerca del Tíber, y puedes visitarlo de martes a domingo de 8:30 a 19:30 horas con una entrada cuyo precio es de 5 €.