Entradas para el US Open de tenis de Nueva York 2026
Descubre cómo comprar entradas para el US Open de tenis, qué sesiones se juegan en el Arthur Ashe Stadium, cuáles son las fechas más importantes del torneo y todo lo que conviene saber antes de ir a Flushing Meadows.

Arthur Ashe Stadium | ©Carine06
Hay eventos deportivos que se ven y otros que se viven. El US Open pertenece claramente al segundo grupo. En Nueva York no solo se juega uno de los cuatro Grand Slams del año: se monta una pequeña ciudad del tenis en Queens, con sesiones de día y de noche, pistas secundarias donde de repente te cruzas con un partidazo y un ambiente que mezcla deporte grande, verano tardío y esa energía muy neoyorquina de “aquí está pasando algo”.
Si estás pensando en ir, la primera buena noticia es que no hace falta ser un experto para disfrutarlo. La segunda, que conviene entender bien cómo funciona: qué entradas comprar, qué fechas mirar, qué se juega cada semana y qué sesiones suelen ser más apetecibles. Porque el US Open tiene muchas caras, y elegir bien cambia mucho la experiencia.
¿Cómo conseguir entradas para el US Open Tennis Championships?
La forma más sencilla es comprar tus entradas por sesión. En el US Open no se vende “un día genérico”, sino una combinación concreta de fecha + franja horaria + ronda. Eso te permite afinar bastante: no es lo mismo una primera ronda de noche en Arthur Ashe que unas semifinales o una final.
Si buscas una experiencia clara y fácil de gestionar, lo más práctico es mirar el calendario de Hellotickets y elegir directamente las entradas para el US Open Tennis Championship. Ahí puedes comparar jornadas, ver qué rondas se juegan cada día y decidir si prefieres el arranque del torneo, cuando hay mucho tenis y cruces por todas partes, o los días grandes, cuando el foco se concentra en pocos partidos pero todo suena a cita importante.
A nivel de tipos de entrada, el torneo suele ofrecer tres formatos principales: los grounds passes, que dan acceso al recinto y a las pistas secundarias; las entradas para el Grandstand; y las entradas con asiento reservado para el Arthur Ashe Stadium, el estadio principal.
Estas últimas suelen ser las más buscadas, porque además permiten acceder, por orden de llegada, al Louis Armstrong Stadium, al Grandstand y a las pistas exteriores. En Hellotickets, además, las entradas disponibles corresponden precisamente a sesiones en el Arthur Ashe Stadium. Si quieres asegurarte un gran partido y no dejarlo al azar, esta suele ser la opción más sólida.
¿Dónde se juega el US Open de tenis?
El torneo se disputa en el USTA Billie Jean King National Tennis Center, dentro de Flushing Meadows–Corona Park, en el distrito de Queens. Es un recinto enorme, pensado casi como un campus deportivo, con Arthur Ashe Stadium como gran icono, pero también con Louis Armstrong Stadium, Grandstand y un buen puñado de pistas exteriores donde muchas veces se esconde parte de la magia del torneo.
Lo mejor del US Open es que no se reduce al estadio principal. De hecho, mucha gente que repite te dirá que una de las claves está en pasear por el recinto, entrar y salir de pistas secundarias y dejar que el día te sorprenda. En un mismo rato puedes ver a una gran favorita entrenando, un partido igualadísimo en una pista pequeña y, después, sentarte en Arthur Ashe para una sesión nocturna de las que terminan con el público completamente metido en el partido.
¿Cómo se llega a la sede?
Llegar es bastante sencillo si usas transporte público. La opción más cómoda es tomar la línea 7 de metro o el Long Island Rail Road (LIRR) hasta Mets–Willets Point, que está a pocos pasos del recinto. Si te alojas en Manhattan, es una excursión perfectamente asumible para ir y volver en el día sin complicarte demasiado.
También se puede llegar en coche, pero, siendo Nueva York y tratándose de un gran evento, lo normal es que el transporte público sea la opción más práctica. Si vas por primera vez, esta es una de esas veces en las que merece la pena elegir la ruta más sencilla y guardarte la energía para lo importante: las horas de tenis.
Fechas del torneo
La edición de 2026 se celebrará del 23 de agosto al 13 de septiembre. Ese rango puede parecer largo, pero tiene sentido porque el US Open ya no es solo el cuadro principal: incluye también la previa, la Fan Week, eventos especiales y, desde luego, todo el despliegue de sesiones que convierten el torneo en una experiencia mucho más amplia que un simple cuadro de dos semanas.
Si lo que te interesa es el torneo “grande”, el cuadro principal de individuales arranca el 30 de agosto. Los primeros días son fantásticos para quien quiere ver mucho tenis y aprovechar el recinto entero. A partir de ahí, el ambiente se va concentrando: octavos, cuartos, semifinales y finales. Las jornadas nocturnas en Arthur Ashe, además, tienen fama propia. No hace falta exagerar: simplemente son distintas. Más tensas, más teatrales, más Nueva York.
Si ya tienes claro que quieres vivirlo en directo, lo mejor es empezar a revisar cuanto antes qué sesiones del US Open están disponibles.
Qué es el Stars of the Open y cuándo se juega
Stars of the Open es uno de los grandes eventos de la Fan Week, esa semana previa al arranque del cuadro principal en la que el recinto se abre al público con entrenamientos, exhibiciones y actividades especiales. En 2026 se celebra el jueves 27 de agosto a las 18:00 en Arthur Ashe Stadium.
Es una cita mucho más ligera y festiva que un partido oficial, pero precisamente por eso tiene mucho tirón: ves estrellas, hay un tono más relajado y sirve para entrar en ambiente antes de que empiece el torneo de verdad. Para muchos aficionados, es una forma estupenda de añadir una noche diferente a la experiencia del US Open.
La sorpresa del torneo: vuelve la leyenda Roger Federer
Aquí hay un matiz importante, y conviene contarlo bien: Roger Federer no vuelve al US Open como jugador del cuadro principal, pero sí regresa a Nueva York como gran protagonista de la Fan Week. En 2026 participará en un evento especial anunciado como “Roger Federer: An Icon Returns to New York”.
En concreto, el evento se celebrará el martes 25 de agosto a las 19:00 en el Arthur Ashe Stadium
La gracia de esta vuelta está en el simbolismo. Federer ganó cinco US Open consecutivos y su vínculo con Arthur Ashe Stadium es muy fuerte, así que su regreso tiene un punto emocional evidente. Además, no lo hace solo: compartirá pista con nombres como Andy Roddick, Andre Agassi y John McEnroe, lo que convierte la cita en una pequeña reunión de leyendas. Para quien haya vivido la era dorada del tenis de los 2000, es uno de esos planes que activan la memoria de golpe.
Principales favoritos
A falta de que el cuadro definitivo ponga a cada uno en su sitio, hay varios nombres que llegan con cartel muy serio. En el circuito masculino, la pelea más clara sigue estando arriba entre Jannik Sinner y Carlos Alcaraz, que dominan la conversación por ranking, nivel y capacidad para cambiar el ritmo de cualquier partido. Detrás aparece Alexander Zverev como perseguidor más inmediato y, un escalón más abajo, jugadores peligrosísimos como Ben Shelton, Daniil Medvedev o Novak Djokovic, que en un Grand Slam nunca son simplemente “un nombre más”.
En el cuadro femenino, la referencia ahora mismo es Aryna Sabalenka, número 1 del ranking, con Elena Rybakina e Iga Swiatek como dos de las grandes candidatas a pelear el título si llegan finas a Nueva York. También conviene seguir muy de cerca a Jessica Pegula y a Mirra Andreeva, y no perder de vista a Coco Gauff, que siempre juega con un plus especial cuando el torneo pisa suelo estadounidense. El US Open tiene eso: el favoritismo existe, sí, pero rara vez viene sin sobresaltos.
Un poco de historia del US Open de tenis
El US Open nació en 1881, así que hablamos de uno de los torneos más antiguos del tenis mundial. A lo largo de su historia ha cambiado de nombre, de superficie y de sede, pero hay dos hitos que ayudan a entender por qué sigue siendo tan importante.
El primero llegó en 1973, cuando se convirtió en el primer Grand Slam en ofrecer igualdad de premios económicos para hombres y mujeres. No es un detalle menor: es una de esas decisiones que cambiaron de verdad la historia del deporte. El segundo llegó en 1978, cuando el torneo se trasladó a Flushing Meadows y adoptó la pista dura como superficie. Desde entonces, esa mezcla de tenis de élite, cemento y atmósfera neoyorquina se ha convertido en parte de su identidad.
Quizá por eso el US Open tiene un carácter tan reconocible. No intenta parecerse a Wimbledon, ni a Roland Garros, ni siquiera a Melbourne. Va a su manera: más ruidoso, más abierto, más de gran espectáculo. Y justo ahí está parte de su encanto. Si estás pensando en comprar entradas, en realidad no estás comprando solo un partido. Estás comprando la posibilidad de pasar un día —o una noche— dentro de uno de los escenarios más vivos del tenis mundial.
