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Las mejores cosas que ver y hacer en Marsella

Marsella cuenta con un montón de propuestas apetecibles para todos los viajeros. Si no te quieres perder nada esta ciudad, ¡echa un vistazo a esta lista de imprescindibles!

Isabel Catalán

Isabel Catalán

12 de jun. de 2021 • Lectura de 11 minutos

Las mejores cosas que ver y hacer en Marsella

Marsella vista desde el puerto | © kbxxus

La capital de la Provenza, Marsella, es una de las ciudades más antiguas de Francia. Atesora un interesante patrimonio histórico- cultural y un entorno natural asombroso que convierte a esta ciudad en una escapada maravillosa para cualquier época del año. ¡Mira las 10 cosas que hacer y ver en Marsella en tus vacaciones!

1. Haz un crucero al parque nacional de Les Calanques

Parque Nacional Les Calenques | ©Hugo Vidal
Parque Nacional Les Calenques | ©Hugo Vidal

Hablando de excursiones, ¡la Provenza es la región perfecta para los exploradores! Si estás buscando paisajes de ensueño una de las visitas imprescindibles que tienes que hacer en Marsella es al parque nacional de Les Calanques, situado a pocos kilómetros de la ciudad.

Aquí se localizan unas pequeñas calas de aguas turquesas escondidas entre blancos acantilados que salpican la costa y te dejarán boquiabierto.

Gracias a la belleza de sus parajes y fondos marinos, Les Calanques se ha convertido en uno de los mayores reclamos turísticos del sur de Francia. Hay varias formas de conocer este parque natural:

  • Si eres un apasionado del senderismo puedes recorrer a pie la ruta GR-98 que va de Marsella a Cassis. Es un camino largo y arduo pero las vistas que podrás contemplar durante el paseo compensan cualquier esfuerzo.

  • Mi opción preferida: también puedes conocer Les Calanques desde el agua haciendo una excursión en un barco de recreo. En mi opinión es la mejor forma de pasar un día de relax en Marsella estando en contacto con la naturaleza y disfrutando de las hermosas vistas del mar Mediterráneo. En mi artículo Visita el Parque Nacional de Calanques desde Marsella te cuento todas las opciones para hacer un crucero en Las Calanques. ¡No te lo pierdas!

2. Pasea por Puerto Viejo de Marsella

Puerto Viejo | ©Pat Guiney
Puerto Viejo | ©Pat Guiney

El corazón de la ciudad es el Puerto Viejo, uno de los más relevantes del Mediterráneo desde que los griegos fundasen Marsella hace 2.600 años. Pasear por este lugar me parece fascinante ya que no existen muchos puertos en Europa con esta longevidad que aún estén en funcionamiento.

En la actualidad, sirve como puerto deportivo y está rodeado de algunas de las atracciones turísticas de gran interés como el fuerte Saint Jean, el fuerte Saint Nicolas, el MuCem o el Palais du Pharo, entre otros.

Los viejos almacenes que antaño recogían las mercancías con las que se comerciaba en el puerto han dado paso a restaurantes y cafeterías con terrazas cuyas mesas tienen vistas al atardecer sobre el mar.

¿Qué tal sentarse en una de ellas para probar la mejor bullabesa de Francia o tomar una copa de pastis, la bebida típica local elaborada con anís? Es un lugar fantástico para relajarse, observar el paisaje y a los lugareños pasear o traer al muelle la pesca del día.

Aunque el Puerto Nuevo tomó el relevo al Puerto Viejo en cuanto al movimiento comercial portuario en Marsella, la pesca continúa siendo un modo de vida para muchos marselleses y todavía es posible ver llegar embarcaciones aquí tras una larga jornada faenando en el mar.

En definitiva, el Puerto Viejo de la ciudad es un pedacito vivo de su historia y visitarlo es una de las mejores cosas que hacer en Marsella.

3. Visita los fuertes de Saint Jean y Saint Nicolas

Fuerte Saint Jean | ©Tiberio Frascari
Fuerte Saint Jean | ©Tiberio Frascari

El Puerto Viejo de Marsella está defendido por dos imponentes fortalezas que pese a que parecen mellizas en realidad no lo son pues nacieron con fines diferentes. No obstante, ambas han formado parte del paisaje de la ciudad durante siglos y en la actualidad son dos importantes atractivos turísticos.

El fuerte de Saint Jean

El de Saint Jean es el más antiguo y fue levantado por la orden de los Hospitalarios de San Juan de Jerusalén en el siglo XII durante las Cruzadas.

En un principio, éste se usaba como punto de partida para que las tropas llegaran a Tierra Santa aunque a lo largo de la historia también se usó como prisión durante la Revolución francesa y como almacén de munición durante la II Guerra Mundial.

En la actualidad es uno de los monumentos más visitados de Marsella y está conectado con el MuCem (Museo de las Civilizaciones Europeas y Mediterráneas) a través de una pasarela. Las vistas del puerto de Marsella desde aquí son una auténtica maravilla.

El fuerte de Saint Nicolas

Frente a él se encuentra el fuerte de Saint Nicolas, otra fortaleza que el rey Luis XIV ordenó construir para defender a Marsella de los invasores y de las revueltas locales.

Durante la Revolución Francesa, se empezó a desmantelar el fuerte aunque más tarde se volvió a reconstruir para conservar una estructura para la defensa de la ciudad.

Si durante tu viaje quieres disfrutar de unas vistas extraordinarias de Marsella y su bahía, no lo dudes y sube a las murallas del fuerte. ¡Conseguirás unas fotografías de postal!

4. Adéntrate en el MuCem (Museo de las Civilizaciones Europeas y Mediterráneas)

MuCem | ©Fred Romero
MuCem | ©Fred Romero

Sin salir del Puerto Viejo, tras visitar los fuertes de Marsella y junto al mar encontrarás el museo más interesante que ver en Marsella, el MuCem, un lugar que nació como un tributo al mar Mediterráneo y las civilizaciones que surgieron en torno a él.

Teniendo en cuenta que es el único museo dedicado a las prolíficas culturas mediterráneas de ambas orillas, bien merece una visita. Si te apasiona la arqueología y la historia, lo vas a disfrutar muchísimo. Varios son los motivos por los que te recomiendo visitar el MuCem:

  • En primer lugar, por sus colecciones y la propia naturaleza de la institución. En sus salas alberga un millón de obras, documentos y objetos sobre arqueología, antropología, historia e historia del arte que configuran un recorrido en el tiempo de lo más curioso. Para verlo bien necesitarás al menos media jornada.

  • En segundo lugar, por la arquitectura contemporánea del edificio diseñado por Rudy Ricciotti que contrasta fuertemente con la arquitectura tradicional de la zona y ha transformado el paisaje.

  • En tercer lugar por las impresionantes vistas del Puerto Viejo de Marsella y del mar Mediterráneo que hay desde las pasarelas elevadas del museo. También por sus bonitos jardines por los que te recomiendo dar un agradable paseo.

  • Por último, porque el MuCem es un espacio para el intercambio de ideas, para la divulgación del conocimiento y para el reconocimiento entre culturas muy interesante.

Isabel’s Traveller Tip

Si sólo quieres disfrutar de las vistas del MuCem y de sus jardines, la entrada es gratuita cualquier día. Y el primer domingo de cada mes tampoco se paga nada.

5. Recorre el barrio hipster de Le Panier

La Vieille Charité | ©Tiberio Frascari
La Vieille Charité | ©Tiberio Frascari

Además de la pasarela que une el MuCem con el fuerte de Saint Jean existe otra que lo conecta al barrio de Le Panier, el más antiguo de Marsella y al que se ha apodado como "el pequeño Montmartre marsellés".

Al cruzarlo tendrás ante ti un pintoresco vecindario encaramado a una colina, que pasó de ser uno de los barrios más humildes en la ciudad en el siglo XVII a uno de los más trendys en el presente gracias a sus galerías de arte, tiendas de ropa vintage, apetecibles terrazas y murales urbanos.

¿Qué verás en Le Panier?

Adéntrate en las laberínticas y empedradas calles de Le Panier para conocer la esencia hipster y multicultural de este curioso barrio de Marsella. ¡Haz el recorrido a pie por la cuesta desde el Puerto Viejo hasta la zona alta donde en el siglo III a.C. estuvo el ágora griega!

En el camino te encontrarás con plazas coquetas como la de Los Molinos (donde podrás ver el último molino en pie que da nombre a este sitio), la plaza Lenche (desde la que hay una magnífica vista del puerto) o la plaza Treize Cantons (desde la que se avista la Vieille Charité, el monumento más destacado de Le Panier que antaño fue un hospicio y hoy es sede de varias instituciones culturales).

También verás casitas antiguas, pequeñas iglesias, tiendas de artesanía, chocolaterías y panaderías donde dejarse tentar y probar algunos dulces locales. Ahora bien, nada mejor para despedirse de una ruta por el barrio de Le Panier que tomarse unos vinos en uno de sus alegres bares imbuido del relajado espíritu mediterráneo de Marsella y brindando por tu viaje.

Isabel’s Traveller Tip

Si buscas un souvenir original, en La Grande Savonnerie del barrio de Le Panier podrás comprar el auténtico jabón de Marsella.

6. Sorpréndete con la basílica de Notre Dame de la Garde

Notre Dame de la Garde | ©Maxence
Notre Dame de la Garde | ©Maxence

Al sur del Puerto Viejo se erige uno de los monumentos más importantes que ver en Marsella: Notre Dame de la Garde.

Pese a su imponente aspecto y lo que mucha gente cree, este templo no es una catedral sino una basílica de estilo románico-bizantino que sustituyó a una antigua capilla medieval de inicios del siglo XIII.

Para llegar hasta ella puedes subir andando, aunque si quieres llegar más rápido y ahorrarte el esfuerzo de la caminata cuesta arriba te aconsejo que tomes el bus 60 o el tren turístico que bordea la costa. Te permitirá ver otros paisajes de Marsella y llegar al santuario en un santiamén.

¿Por qué conocer esta iglesia?

Notre Dame de la Garde me parece una visita imprescindible que hacer en la ciudad. Por un lado, por su belleza artística donde las piedras policromadas, los adornos dorados y los mosaicos dan forma a un monumento soberbio. Por otro lado, porque en la colina de la Guarda hay unas espectaculares vistas panorámicas de toda Marsella, desde el mar y las islas a las montañas, apreciándose la enorme extensión de la ciudad.

Si tienes la ocasión, te recomiendo ir a la basílica de Notre Dame de la Garde al atardecer, cuando la luz del sol tiñe las paredes del templo de un color anaranjado precioso y la imagen de la Virgen María que remata la torre-campanario brilla con intensidad, como si fuera un faro espiritual. Es un momento mágico.

7. Descubre el temible penal del castillo de If

Penal del castillo de If | ©Guilhem Vellut
Penal del castillo de If | ©Guilhem Vellut

Si el tiempo acompaña y el mar está en calma no te puedes perder tomar un barco para ir a la isla de If, en la bahía de Marsella. Aquí se sitúa una fortaleza del siglo XVI que sirvió de inspiración al escritor Alejandro Dumas para ambientar la cárcel de su famosa novela “El conde de Montecristo”.

Aunque el castillo de If se construyó por orden del rey Francisco I para proteger el puerto de Marsella, años después se usaría también como prisión como se describe en la novela. Dada su ubicación, dificultaba las fugas y se ha llegado a comparar con la famosa cárcel de Alcatraz.

En la actualidad podrás visitar los antiguos calabozos del castillo de If, las historias de los reclusos más famosos y disfrutar de las vistas del litoral marsellés desde lo alto de sus torres y almenas.

Esta excursión a la enigmática fortaleza de la bahía de If es una de las mejores actividades que hacer en Marsella.

8. Entra en la Abadía de San Víctor

Abadía de San Víctor | ©cemaxx
Abadía de San Víctor | ©cemaxx

Uno de los edificios más antiguos que ver en Marsella y un tesoro de la arquitectura románica es la abadía de San Víctor. Fundada en el siglo V d.C. sobre los restos de una antigua necrópolis griega y cerca de la tumba del santo mártir que le da nombre, en la actualidad es un importante lugar de peregrinación para los franceses especialmente el 2 de febrero, durante las fiestas religiosas de la Candelaria.

Si tu escapada a Marsella coincide con esta celebración tendrás la oportunidad de ver la procesión a la abadía de San Víctor, un ejemplo del folclore local. En caso contrario, no te preocupes porque la historia de este lugar, su arquitectura y las leyendas que la rodean también la hacen merecedora de una visita.

En el exterior llama mucho la atención el aspecto de castillo fortificado que tiene este monasterio, con varias torres y una muralla, pero diría que lo más asombroso se encuentra en su interior.

Aquí se pueden observar las catacumbas en las que se veneran a san Lázaro y santa María Magdalena, la cueva de San Víctor, la cripta y la iglesia. También se pueden ver algunos sarcófagos antiguos tanto paganos como cristianos. Es el caso del féretro de San Casiano, que se descubrió en 1965.

¿Te apetecen unas navettes para picar?

Tras la visita a la abadía de San Víctor te recomiendo que vayas a la panadería más antigua de Marsella, Le Four à Navettes (136 Rue Sainte) ubicada muy cerca del monasterio.

Aquí se hornean las navettes, unas galletas muy típicas de la ciudad cuya forma de barca alude a la leyenda de las “Santas Marías” (María Salomé, Marta, María Magdalena) y San Lázaro, quienes llegaron desde Tierra Santa a la costa marsellesa en barco para evangelizarla.

Se trata de un dulce estrechamente ligado a la abadía de San Víctor pues el día de la Candelaria, tras la procesión, es costumbre que los marselleses compren aquí sus navettes para disfrutarlas en familia.

Es un regalo muy original para traer de vuelta a casa. ¡Seguro que a los tuyos les encanta también!

9. Hazte unas fotos en el Boulevard Longchamp

Palacio Longchamp | ©Fred Romero
Palacio Longchamp | ©Fred Romero

Dar un paseo por el boulevard Longchamp es otra de las cosas indispensables que hacer en Marsella durante un viaje. Una avenida repleta de edificios decimonónicos coronada por un precioso palacio que parece diseñado para ambientar algunas de las fotografías más bonitas que te harás en la ciudad pero que, en realidad, su propósito fue muy distinto.

El origen del palacio Longchamp está relacionado con los problemas de suministro de agua potable que Marsella había padecido durante siglos. A mediados del XIX, se construyó un canal para transportar agua de un río cercano hasta la ciudad y para celebrar el éxito del proyecto, al final del boulevard se levantó este bello palacio de aires barrocos y monumentales.

Este edificio alberga hoy el Museo de Historia Natural (lado derecho) y el Museo de Bellas Artes (lado izquierdo) pero el centro de todas las miradas es, sin duda, la magnífica fuente barroca localizada en medio de la columnata semicircular que une las dos alas del palacio Longchamp y los jardines de alrededor. Un verdadero canto al agua, a la naturaleza y a la abundancia que conlleva la llegada del agua.

Isabel’s Traveller Tip

Si quieres ver el palacio Longchamp por dentro hazte con la Marseille City Pass pues la entrada a ambos museos está incluida.

10. Contempla la impresionante catedral de Marsella

Catedral de Marsella | ©Geoff Livingston
Catedral de Marsella | ©Geoff Livingston

En último lugar y cerrando esta lista de lugares que ver en Marsella se encuentra la catedral de Marsella. Un templo con vistas al mar y único en su género en Francia que se ubica a la entrada del puerto, a pocos pasos del MuCem y del fuerte Saint Jean.

Construida en estilo bizantino, se trata de la única catedral que se edificó en el país durante el siglo XIX aunque sus cimientos se remontan al siglo XII.

¿Por qué visitar la catedral de Santa María la Mayor?

En la ciudad hay muchas iglesias pero esta catedral es un icono para los marselleses. Lo cierto es que es un templo que impresiona por su tamaño. De hecho es una de las catedrales más grandes del mundo y en este sentido Santa María la Mayor recuerda mucho a la basílica de San Pedro del Vaticano.

Verla erigirse majestuosa sobre el puerto de Marsella es para el viajero una estampa inolvidable. Sus cúpulas se perciben a lo lejos y la decoración de sus muros, con sus características piedras negras y verdes, forman un patrón de franjas reconocibles de inmediato desde cualquier punto de la ciudad.

La entrada flanqueada por dos campanarios es espectacular, al igual que lo es la arquitectura del interior para la que se emplearon arcadas bizantinas, mosaicos venecianos, mármol de Carrara y ónix tunecino. ¡Una maravilla!

Mi consejo para visitar la catedral de Marsella es que vayas con tiempo suficiente para disfrutarla y observar cada detalle en silencio, admirando la gran armonía y devoción por lo divino que se respira en el ambiente.

Qué hacer en Marsella