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Lisboa en 4 días: claves para no perderte nada

Cuatro días es la duración perfecta para un viaje a Lisboa. En ese tiempo podrás conocer la capital portuguesa y sus alrededores sin dejarte nada en el tintero.

Carlos Bleda

Carlos Bleda

Lectura de 8 minutos

Lisboa en 4 días: claves para no perderte nada

Plaza del Comercio, Lisboa | ©João Reguengos

Si estás pensando cuantos días debes viajar a Lisboa para conocerla bien sin dejarte nada por el camino la respuesta es, en mi opinión, 4 días. En ese tiempo podemos visitar Lisboa en profundidad sin agobios y además nos deja tiempo para conocer algunos puntos interesantes de los alrededores.

En dos días visitaremos los barrios más importantes que constituyen el centro histórico de la ciudad portuguesa, los monumentos de Belém y podemos hacer excursiones a Sintra y Cascais, dos de los lugares más interesantes que conocer en los alrededores de Lisboa.

Día 1: Centro histórico: Barrios de Alfama, la Baixa y Chiado

Barrio de Alfama | ©Louis Droege
Barrio de Alfama | ©Louis Droege

Lo mejor que podemos hacer al llegar a Lisboa es comenzar a visitarlo por sus barrios más céntricos. Los de Alfama, la Baixa y Chiado forman el centro histórico de la ciudad y en sus calles tenemos mucho que ver y qué hacer. Si madrugamos podemos recorrer todos ellos con calma y ver todo lo que ofrecen en el primer día de nuestro viaje a la capital de Portugal.

Barrio de Alfama

El mejor punto, en mi opinión, para empezar a conocer Lisboa es el barrio de Alfama. Esta histórica zona se sitúa en una de las colinas de la ciudad bajo la vigilancia del castillo de San Jorge. Se puede recorrer a pie o bien cogiendo el famoso tranvía 28 que recorre gran parte del barrio y nos ahorra tener que subir varias de las numerosas y empinadas calles de Alfama.

Los puntos más interesantes para visitar en Alfama son, además del castillo de San Jorge: La catedral de Lisboa, los miradores de Portas do Sol y Santa Lucía y el Panteón Nacional. Este barrio además recoge la esencia de la cultura Lisboeta y te recomiendo que dediques un tiempo tan solo a pasear y disfrutar de su ambiente, sus músicos callejeros y su gastronomía.

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La Baixa y Chiado

Tras visitar Alfama toca bajar a los barrios de la Baixa y Chiado. Para visitarlos podemos escoger la plaza de Pedro IV. como punto de inicio. Desde ahí bajaremos por la Rua Augusta en dirección a la la Plaza del comercio. Pero antes de llegar a este punto haremos un desvío al elevador de Santa Justa.

Con este ascensor, además de mirador, podremos subir hasta el convento do Carmo para visitar sus espectaculares ruinas. Ahora sí y para acabar la jornada nos dirigiremos a la Plaza del comercio. En este famoso punto podemos subir al arco de la Rua Augusta y disfrutar a orillas del Tajo. Cerca de la plaza hay muchas opciones de restaurantes en los que acabar el día con una buena cena.

Día 2: Conoce el barrio de Belém a fondo

El Monasterio de los Jerónimos | ©Minh TRAN
El Monasterio de los Jerónimos | ©Minh TRAN

El segundo día comienza donde acabamos el primero, en la Plaza del Comercio. Desde aquí podemos coger el tranvía número 15 hasta la zona de Belem. Este barrio de Lisboa se encuentra a 7 kilómetros del centro y en tranvía se tarda unos 20 minutos en llegar. Alberga tantas cosas que ver que nos llevará el día entero. Sus imprescindibles son:

Monasterio de los Jerónimos

El Monasterio de los Jerónimos, declarado Patrimonio de la Humanidad, tiene el reconocimiento de ser el monumento más visitado de Lisboa. Es un espectacular complejo formado por un claustro y una iglesia impresionantes y el museo arqueológico nacional que acoge en su ala este.

Aquí es prácticamente obligatorio hacerse con las entradas anticipadas ya que las colas son casi ineludibles. No obstante, merece mucho la pena la visita. El monasterio es un imprescindible de Lisboa por méritos propios.

Degustar los Pasteles de Belém

Una de las experiencias más conocidas del barrio de Belém es la de probar sus famosos pasteles. Estos dulces han atravesado fronteras y son conocidos en muchas partes pero en ningún sitio se pueden degustar mejor que en su lugar de origen. Junto al monasterio está la fábrica original donde se pueden seguir degustando estas delicias.

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Monumento a los Descubrimientos

Frente al monasterio de los Jerónimos y atravesando el Jardín de la Plaza del Imperio se encuentra el monumento a los Descubrimientos. Es uno de los puntos más fotografiados de Lisboa gracias a su espectacularidad con sus más de 50 metros de altura. Fue edificado para honrar la memoria de los descubridores que partieron desde las mismas aguas en las que se encuentra Lisboa.

Torre de Belém

En la parte oeste de Belém y adentrándose en las aguas del Tajo se encuentra La Torre de Bélem, que es con seguridad, el lugar más representativo de Lisboa. Se trata de un pequeño fuerte a orillas del Tajo que se empleó para defender la ciudad, hacer las veces de Faro e incluso de calabozo. Se puede visitar su interior y su terraza con unas espectaculares vistas al río Tajo y el puente del 25 de abril.

Estos son los puntos imprescindibles de Belém. Pero si nos hemos quedado con ganas de más podemos visitar algunos de sus numerosos museos, como el arqueológico o el de carruajes, o pasear por sus parques y jardines.

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Día 3: Excursión a Sintra

El Palacio da Pena | ©laredawg
El Palacio da Pena | ©laredawg

Tras dos días por Lisboa ya habremos tenido tiempo de sobra de conocer los principales monumentos que hay en la ciudad. Es momento de visitar las afueras y uno de los lugares más destacados no solo de la capital sino también de todo Portugal. Hablo de Sintra y sus palacios.

Situada a unos 30 kilómetros de Lisboa, esta villa es un escenario casi de cuento por sus palacios y jardines. Tanto es así que fue declarada Patrimonio de la Humanidad en el año 1995. Se ubica además en medio de un parque natural de Sintra-Cascaes. Visitar Sintra desde Lisboa se puede hacer en coche o en bus, pero lo más recomendable es hacerlo con una excursión guiada, que ya incluye el transporte de ida y vuelta y un guía profesional que nos descubra todos los encantos del lugar.

Argumentos para visitarla no le faltan. Son muchos los edificios que se pueden ver en Sintra pero lo cuatro imprescindibles son:

El Palacio da Pena

Es el más visitado y emblemático de Sintra. Tanto que es uno de los monumentos más populares de toda Portugal y considerado como uno de los palacios más bellos de Europa gracias a su mezcla de estilos única. El Palacio da Pena debe ser nuestra primera y obligada visita en Sintra.

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Quinta da Regaleira

La Quinta da Regaleira destaca por sus arquitectura, sus jardines y su misticismo. El edificio está muy vinculado al culto masón y alberga muchos secretos. Por lo que visitarlo con guía es muy recomendable. Otro punto indispensable de Sintra.

El Palacio Nacional de Sintra

Ubicado en el centro de Sintra, el Palacio Nacional conserva casi intacto su interior. Por fuera llama la atención sus dos grandes chimeneas en forma cónica y que son visibles desde muchos puntos del parque y la villa de Sintra.

El Palacio de Monserrate

Se le conoce como la joya escondida de Sintra ya que no es tan popular como sus vecinos. No obstante tiene encanto de sobre para incluirlo en la lista de lugares imprescindibles que ver en Sintra.

Otros lugares que merecen la pena de Sintra

Estos últimos 4 puntos son los considerados como imprescindibles de Sintra pero la villa alberga muchos más tesoros. Si el reloj no lo permite podemos visitar también el Castelo dos Mouros, el Convento dos Capuchos o el Chalet y jardín de la Condesa.

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Día 4: Noche en el barrio Alto, excursión a Cascais y parque de las naciones

Cascais | ©Luiz Pantoja
Cascais | ©Luiz Pantoja

El cuarto día en Lisboa puede y debe comenzar por la noche del tercer día. Después de pasar varias horas en Sintra que mejor que sumergirse en la noche de Lisboa en la mejor zona para ello. Ya en nuestro último día podemos aprovechar para hacer otra excursión al pueblo de Cascais, muy cerca de Lisboa, y terminar de ver la ciudad visitando el parque de las naciones.

Barrio Alto de noche

Después de visitar Sintra lo mejor que podemos hacer es disfrutar de la noche de Lisboa. Y el lugar perfecto para ello es el Barrio Alto. En pleno centro de la ciudad, este barrio es vanguardista, moderno y lleno de vida especialmente de noche. Hay una gran abanico de restaurantes en los que cenar incluso mientras disfrutamos de una actuación de Fado Portugues.

Tras la cena podemos ir a disfrutar de sus numerosos pubs o acercarnos al mirador de Santa Catalina. En este lugar, además de disfrutar de las vistas nocturnas de la ciudad, es habitual que se instalen escenarios para conciertos nocturnos. Es también un punto de reunión entre los habitantes de Lisboa y siempre hay buen ambiente en sus terrazas.

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Cascais

En la mañana del cuarto día, sin prisas por levantarnos, tenemos la opción de conocer la localidad de Cascais. Este pueblo situado a unos 30 kilómetros de Lisboa fue durante el siglo XX un pueblo mayoritariamente de aristócratas y artistas. Esto se nota en sus calles con preciosos palacetes y numerosos artistas callejeros.

En los años 40 y huyendo de la guerra a Cascais llegaban numerosos nobles que se refugiaban en sus palacetes y disfrutaban de sus playas. Este ambiente de opulencia dicen que inspiró a Ian Fleming para dar vida al personaje de James Bond.

Dedicar una mañana a pasear por sus calles y disfrutar de sus playas es una actividad muy recomendable especialmente si la visitas en verano. La mejor manera de llegar a Cascais es ir en coche pero si no tienes esa opción puedes hacerlo en un bus desde Lisboa o con una excursión organizada.

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Parque de las Naciones

Para despedir Lisboa una buena manera es hacerlo en el Parque de las Naciones. Se encuentra en la parte este de la ciudad y se ubica en lo que en su día fue un barrio industrial. Con motivo de la exposición universal de 1998 que se celebró en Lisboa se construyó este moderno parque de aire futurista para acoger el evento.

Se diferencia mucho del resto de barrios de la capital portuguesa por sus modernos edificios como la estación Gare Do Oriente, obra de Santiago Calatrava, o el oceanario. Este último es uno de los acuarios más grandes de Europa y es una visita obligada especialmente si viajas en familia.

Para despedir Lisboa puedes subir en el teleférico del parque para ver el atardecer desde las alturas con el puente Vasco de Gama de fondo. Este es el puente más largo de Europa con 17 kilómetros que atraviesan el río Tajo.

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